Beyoncé, nominada a nada menos que 9 categorías y convertida en la mujer con más candidaturas en la historia de los galardones, saldría triunfadora de la gala. Y, en parte, lo hizo, pero no en número de estatuillas.
Queen B conquistó la ceremonia con una actuación solemne y espectacular (que presentó su madre, por cierto) para la que lució una túnica dorada y una corona que la convertían en una especie de diosa viviente de la maternidad (el vestido le permitía mostrar su embarazo de mellizos).
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